jueves, 23 de febrero de 2012

De la procrastinación y otros demonios

El mejor modo de procrastinar es estar ocupado, pero en todo aquello excepto en lo que tienes que hacer. Por ejemplo, fregar hasta los azulejos de la cocina con tal de no ponerte a estudiar, para luego recuperar la montaña de plancha, y acostarte a la una de la mañana con una sensación de culpabilidad agridulce.
¿Y qué es la procrastinación? pues el mal de nuestro tiempo. Incluso se le ha concedido un ignoble al estudio de este arte:
http://chronicle.com/article/10-Ig-Nobels-Awarded-/129224/
Ganador de Ignoble John Perry
En fin, que hasta escribir una entrada en este blog es un síntoma de procrastinación aguda, porque tengo la sensación de que debería estar haciendo otra cosa más importante.
Al menos soy consciente de mis fallos, y los empleo de forma útil: hago de todo (excepto lo que tengo que hacer).
Me voy a clase, a hacer algo útil por la vida.

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