Para que no me acusen de feminazi, demos la contrapartida a la entrada anterior:
- Los comentaristas deportivos, que ni llaman a las cosas por su nombre ni dicen más que obviedades.
- El embrague del coche, ya que lo usamos en las curvas sin cambiar de marcha (para eso se inventaron los coches automáticos, ¿no?).
- El porno sin romanticismo.
- Las pelis de chinos dándose de ostias. Véase punto 3.
- Los mapas de las ciudades, si total nunca reflejan la realidad, ¿no?