viernes, 14 de octubre de 2011

sobre el ser del funcionario

Hola, mundo!
acabo de leer un perfil de un bloguero llamado Miquel Rodríguez, en el que jura "que nunca será funcionario".
Afortunado él, que se puede permitir semejante afirmación. Yo, visto que compañeros míos por el mismo trabajo o menos cobran bastante más y tienen más derechos sólo por ser funcionarios (algunos, porque tuvieron suerte y les funcionarizaron cuando la LOU se cernía sobre sus cabezas cual buitre en el Cañon del Río Lobos; los más, porque llevan años y mucho esfuerzo y dedicación puestos en ello), juro que ser funcionario es lo mejor que hay en mi profesión, al menos. Te deja la libertad de dedicar tu tiempo a la enseñanza, la gestión y la investigación sin presiones, de elegir si quieres sanidad pública o privada.

Buitres en el Cañón del Río Lobos
Además, si no lo eres, ¿qué opciones hay, una vez que te has sacado la tesis doctoral (que en ningún otro campo sirve para nada excepto coger polvo o sujetar un armario con una pata rota) y llevas 10 años en la Universidad? Las empresas no quieren profesores, a pesar de nuestra responsabilidad a la hora de formar a sus futuros y/o actuales empleados y directivos, y la Universidad privada tiene su propia cantera de personal, que riéte tú de La Masía.
Juro, por mi parte, que algún día pasaré a mejor vida, y me haré funcionaria. Aunque sea el día antes de jubilarme.

2 comentarios:

  1. Querida Peggy:

    Debe ser bonito poder decir en esta vida afirmaciones tan categóricas. Lo mismo hay que ser consultor.

    Supongo que la afirmación de este señor nace de ver, como tú, esos funcionarios por casualidad diciendo que tienen la vida hecha, que piensan vegetar hasta que se jubilen... Me descomponen.
    Me parece indigno que, si bien son el tipo que sale en los chistes, aun denostados, sean envidiados. Hay muchas personas esforzadas en la cosa pública que trabajan y se esfuerzan, incluso sin ser funcionarios. Me descorazona que se descalifique el esfuerzo de muchos por la desidia de unos cuantos.

    Catalina M.

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  2. Afortunadamente, Catalina, son sólo la excepción, pero ya se sabe que unos crían la fama y otros cardan la lana. Así, mientras que el funcionario típico del chiste de Forges es la imagen mental del 90% de la sociedad, aquellos que nos esforzamos día a día en proveer un servicio público de calidad somos denostados (bah, pero si tú tienes tres meses de vacaciones... dónde están que no los veo, sobre todo cuando estaba con la tesis que no vi la luz del sol en tres años y acabé en el hospital después de leerla por puro agotamiento). En fín, país.

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